ASOCIACIÓN DE BANCOS DE MÉXICO (ABM): Enfrentan retos bancos de México; agilizar el ritmo de colocación del dinero y la eterna cartera vencida

La banca mexicana se distingue por el momento de solidez que vive hoy, derivado de duros aprendizajes en crisis financieras del pasado. Sin embargo, pese a que los bancos que conforman el sistema financiero están bien capitalizados, existe una cartera de 1.4 billones de pesos disponibles en crédito que no están colocando al mismo ritmo que en el pasado.

Para Daniel Becker Feldman, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), la oferta de los bancos ha ido evolucionando, y afirma que existe una oportunidad de oro para mejorar aun más los productos en el anaquel.

“Hay que entender que hubo un cambio en el gasto discrecional de las personas; una sustitución de consumo por ahorro, consecuencia de la profunda crisis económica que vivimos en 2020, derivada de la crisis de salud. En la medida en que empecemos a ver recuperación económica, empezaremos a ver más demanda de crédito. Hay una oportunidad para afinar el anaquel de productos para que la oferta sea correcta y diferente, según la nueva realidad que, seguramente, viviremos”, afirma.

En 2020, la colocación de créditos de los 49 bancos agremiados en la ABM disminuyó 4.3%, mientras que la cartera de crédito se redujo en más de 5%. Los analistas Ángel García y Antonio Montiel explican, en un reporte para HR Ratings, que la colocación de nuevos créditos será un desafío ante la incertidumbre que prevalece en la economía mexicana.

“Necesitamos que la oferta sea la correcta y empezar a crear incentivos para la demanda. Hoy vemos que la oferta [ahí] está, pero hay que crear los incentivos para que la gente demande más crédito y que [éste] tenga los criterios del regulador, que sea sustentable, que se cuiden los depósitos de los ahorradores”.

De acuerdo con HR Ratings, uno de los retos asociados al performance financiero de los bancos será el nivel de morosidad, pues, ante una crisis financiera aguda, los bancos enfrentan el riesgo de deterioro en la cartera de créditos.

“Otro de los desafíos será la recuperación de la rentabilidad en un entorno de tasas de interés bajas y mayores niveles de morosidad en comparación con el periodo previo a la pandemia, sin descartar recortes adicionales en la tasa de referencia durante 2021”.

Al cierre del año 2020, tanto el índice de morosidad como el índice de morosidad ajustado presentaron un incremento a 2.3% y 4.5%, respectivamente. Estos niveles se consideran bajos y en línea con los observados desde 2016. Este comportamiento se explica (en parte) por la vigencia de los programas de diferimiento de pagos de crédito autorizados por la CNBV y la Secretaría de Hacienda, que permite que el diferimiento de pagos y las facilidades otorgadas por los bancos a los clientes no se lean financieramente como un deterioro.

“La banca (junto con la banca de desarrollo y algunas posibilidades de política pública y temas regulatorios) nos debería encaminar a que la gente demande más productos de crédito. Consideremos que la recuperación está siendo muy asimétrica; habrá que identificar dónde están las necesidades y oportunidades”, dice Becker Feldman.

Fuente: Forbes