GIROS NEGROS: Abandonados en Mazatlán cual grotescos lunares, lucen donde fueron edificadas las propiedades del Frankie Arellano, la PGR le decomiso 54 bienes: toda una inmensa fortuna

En 1993, último tramo del sexenio del presidente, Carlos Salinas de Gortari, era necesario asestar un “golpe mediático” y mandar una señal al gobierno de EU de que en México sí se combatían los cárteles del narcotráfico. Pero a uno en especial: al de los hermanos Arellano Félix, el llamado “cártel de Tijuana”, que controlaba y tenía influencias no sólo en la frontera norte, sino en varios estados del país, incluyendo por supuesto a Sinaloa, de donde eran originarios los hermanos Arellano Félix.

EL GOLPE A LA ORGANIZACIÓN

En 1994, se concreta el “golpe”. Un contingente de aproximadamente 200 federales, peritos y ministerios públicos, catean al menos siete propiedad de Francisco Rafael Arellano Félix en Mazatlán. Acompañados de la prensa nacional, cámaras y micrófonos, los entonces judiciales federales irrumpieron y pusieron sellos de “ASEGURADO” a tres residencias en el fraccionamiento Sábalo Country, una casa en Avenida del Mar, un hotel, otra residencia en la Camarón-Sábalo y sobre la que estaba calificada como la discoteca tipo safari más exclusiva del país: “Frankie Oh!”. Escenario de peleas de box, de conciertos de artistas de moda y pasarela del jet set mazatleco, la citada discoteca no le pedía nada en iluminación y sonido a una de Estados Unidos o de Europa.
El operativo para asegurar los bienes del “cártel de los Arellano Félix” fue ordenado desde las oficinas centrales en la Ciudad de México tras la detención de Francisco Rafael Arellano Félix, quien fue recluido en el penal de La Palma, acusado de lavado de dinero y delitos contra la salud.

“El Frankie” Arellano como algunos le decían, era un personaje de peso en la sociedad mazatleca: no sólo en el ámbito empresarial, sino en el político y deportivo. Fue polémico: se casó con Rocío Lizárraga, quien fuera reina del Carnaval de Mazatlán. Y aunque todo mundo hablaba “por debajo de la mesa” de sus raíces y del origen de su fortuna, nadie se atrevía a denunciarlo.

EL DECOMISO DE SUS BIENES

Información de archivos periodísticos consultados, revelan que en total, la PGR aseguró 54 bienes a los hermanos Arellano Félix en aquel operativo, no sólo en Mazatlán, sino en varios estados y ciudades del país. Pero entre 1995 y 1997, los jueces de distrito determinaron regresar 12 propiedades. En 2003, corrieron versiones extraoficiales de que las siete propiedades incautadas aquí a ‘Frankie’ Arellano Félix, incluyendo la discoteca, iban a ser devueltas ya que un juez así lo había ordenado, al no encontrar los elementos suficientes que demostraran que dichas propiedades se habían adquirido con recursos de procedencia ilícita. Inmediatamente PGR y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por separado, desmintieron dichos rumores.

Rumores que hoy continúan en Mazatlán, en el sentido de que los bienes ya fueron entregados de vuelta a familiares de los hermanos Arellano Félix. Cabe destacar que la Subdelegación de la PGR en esta ciudad, dijo no tener información al respecto y tampoco está autorizada para dar cualquier tipo de informe sobre este caso. Todo se maneja desde las oficinas centrales en la Ciudad de México.

CONVERTIDO EN RUINAS

Lo que sí es una realidad es el evidente deterioro en que se encuentran estas propiedades. Las casas y la discoteca ubicada enseguida de las oficinas de la Secretaría de Turismo, en el malecón, fueron blanco del saqueo de propios y extraños. Nido de vagabundos y drogadictos. Se llevaron todo. Tarde reaccionó la PGR y la Dirección General de Bienes Asegurados de la Secretaría de Hacienda, para resguardar con seguridad privada estos inmuebles. Éste último en particular.

Como para “ocultar” ese negro pasado en la historia de la ciudad, se decidió hace algunos años cubrir con publicidad la fachada de esta supuesta “narco-discoteca” El paso del tiempo, el polvo, los animales, la maleza, la lluvia, el sol, el salitre, el nulo mantenimiento hoy tienen convertida en ruinas lo que algún día fue una fortuna incalculable.