INDUSTRIA DE LA TORTILLA: Están al borde de la extinción las tortillerías tradicionales; urge piso parejo para el sector tortillero

El precio real de la tortilla está 30 por ciento por debajo de lo que en realidad debería costar, situación que pone sobre las cuerdas a la industria tradiciona, que asegura, los ha llevado a una encrucijada desde 1998, cuando se liberó el precio del vital alimento, acusó el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortilla (CNIPMT), Rubén Montalvo.

De acuerdo con el líder, la industria se enfrenta a varios retos, el primero son los precios que deben manejar, los cuales están abajo de los 25 pesos que debería costar el producto, el segundo es la carencia de apoyos y el tercero la falta de una política pública que le permita sobrevivir.

El “tiro de gracia” para el sector, aseguró, son los factores coyunturales como los estragos económicos de la pandemia de Covid-19 y recientemente la invasión de Rusia a Ucrania que ha encarecido hasta 22 por ciento los precios del maíz nacional y 35 por ciento los futuros.

El presidente de la cámara advirtió que, de continuar esta situación, la elaboración artesanal y las tortillerías populares, continuarán siendo desplazadas a paso acelerado por las grandes empresas que cuentan con capital e infraestructura suficiente y autónoma para seguir acaparando el mercado.

Indicó que otro reto que enfrentan los empresarios de la masa y la tortilla, es la competencia desleal de las tortillas pirata de establecimientos clandestinos que elaboran el básico sin medidas de higiene, sin pagar impuestos y colocando su producto en misceláneas o cualquier tipo de comercio con precios por debajo de los formales, o igual, lo que implica que su ganancia sea mayor.

Montalvo Morales explicó que desde 1998, cuando se liberalizó el precio de la tortilla, se retiraron los apoyos a los productores; pero, de manera contradictoria, el Gobierno federal no ha permitido, desde entonces, que el básico quede sujeto al libre mercado de la oferta y la demanda, pese al constante incremento de los insumos como gas, maíz y electricidad.

Expuso la necesidad de reconsiderar a la tortilla como elemento simbólico de los mexicanos, establecer una política pública que capitalice al sector y que les permita las compras consolidadas de maíz para asegurar un mínimo de margen de ganancia.

Asimismo, formalizar a quienes trabajan de manera clandestina y/o elaboran el producto con maíz y harina robada; toda vez que 70 por ciento de la producción se hace fuera de la legalidad; además de reglamentar al sector para tener un “piso parejo” para todo tamaño de industria.